Tiempos parciales: la tabla que conviene conocer antes de la salida
Un tiempo parcial es el tiempo de carrera transcurrido con el que debes pasar por cada marca para mantenerte en el objetivo. Es la herramienta de ritmo más sencilla que existe: una mirada al reloj en el cartel de la milla o del kilómetro te dice si vas según lo previsto.
Para correr un maratón en 3:30 necesitas una media de 4:58 min/km, lo que sitúa la media maratón en torno a 1:45 y el kilómetro 30 en 2:29. Conocer esos puntos de control es lo que evita el error clásico de salir demasiado rápido, una deuda que siempre se cobra en la segunda mitad.
Tres estrategias de ritmo
El planificador construye tres perfiles. Elige uno según tu experiencia y la distancia:
- Parciales uniformes: el mismo ritmo de principio a fin. Sobre el papel es la estrategia más eficiente y la que está detrás de la mayoría de los récords del mundo de maratón.
- Parcial negativo: una segunda mitad más rápida que la primera. Exige mucho mentalmente porque hay que contenerse al principio, pero es el plan más indulgente cuando algo sale mal.
- Progresivo: un aumento gradual a lo largo de toda la carrera. Un buen compromiso para los corredores que tardan en entrar en calor en un esfuerzo.
Adaptar tus parciales al recorrido
Un plan de ritmo calculado en llano no se traslada sin cambios a un recorrido con cuestas. En una subida, el esfuerzo necesario para mantener el ritmo se dispara: es mejor ceder unos segundos subiendo y recuperarlos en la bajada.
La mentalidad correcta es esfuerzo constante, no ritmo constante. Estudia de antemano los tramos duros del recorrido y ajusta mentalmente tus tiempos parciales, en lugar de gastar cartuchos defendiendo una cifra.